Por Sebastián López, exconcejal de Medellín · Oct 21, 2026
No voy a fingir neutralidad: Álvaro Uribe y Abelardo de la Espriella son cercanos a mí. Por eso mismo,
voy a contar esto con hechos.
En octubre de 2025, siete meses antes de las elecciones presidenciales, el Gobierno Petro reunió en
Valledupar a 11 exjefes paramilitares. Al frente estaban el ministro del Interior, Armando Benedetti, y la
directora del Dapre, Angie Rodríguez. Sin prensa. Oficialmente, para cerrar el proceso de Ralito.
¿Qué dicen los que estuvieron ahí? Angie Rodríguez dice que el objetivo real era que los paras hablaran
contra Uribe, contra Abelardo y contra Germán Vargas Lleras. Mancuso lo confirma y agrega: «Ninguno
de nosotros aceptó».
Léalo otra vez. En esta historia, los que dijeron que no fueron los paras.
Si esto se confirma, es gravísimo: usar el poder del Estado para fabricar acusaciones contra la oposición,
en plena antesala electoral.
Y Petro dice que si alguien fabricó acusaciones, que responda. Muy fácil. Benedetti era su ministro.
Rodríguez dirigía el Departamento Administrativo de su Presidencia. Era su gente de confianza. Y si no
sabía nada, ¿quién mandaba en su gobierno?
La Procuraduría ya investiga a Benedetti y a Rodríguez, y el Ministerio de Justicia le pidió a la Fiscalía
meterse. Que lleguen hasta el fondo, caiga quien caiga.
Mientras tanto, hay algo que cualquiera entiende: a la oposición se le gana con votos, no con testigos
por encargo.
Y en Medellín, donde el paramilitarismo dejó muertos y desaparecidos en barrios enteros, sabemos que
con el dolor de las víctimas no se juega.