Colombianos, los invito a pensar en grande y a hacer posible lo que los mediocres piensan que es imposible. Hablemos de economía y desarrollo, que permita a gran parte de los colombianos en pobreza extrema salir de esta situación. Tenemos el estimulador de una nueva economía y ésta emergerá cuando desaparezcamos la coca.
En Colombia necesitamos convencernos que este país no ha evolucionado como podría haberlo hecho, a pesar de la calidad de su gente, la riqueza de sus recursos naturales, su extraordinaria posición geográfica está en medio de dos mares y de dos continentes, América del Norte y del Sur, por la guerra rural y urbana propiciada por el narcotráfico. Hoy nuestra prioridad está en acabar con la coca. La coca no desaparece sólo con fumigación, de hecho no logramos desaparecerla, inclusive en el momento de mayor éxito en la guerra contra el narcotráfico.
La coca, la siembra y la cosechan hombres y mujeres que en el mundo económico no han tenido otra oportunidad. Si hay un modelo, y el piloto de ese modelo resultó exitoso, se estableció en el Magdalena Medio, también en Malasia, y transformó la vida y la economía en la región. Un modelo de propiedad empresarial de unos campesinos que la mayoría de ellos no sabían leer y escribir.
Hoy esos campesinos, además de ser propietarios, son tremendamente exitosos, y han crecido en hectáreas. Sus hijos tienen la opción que ellos no tuvieron, recibir educación e ir a la universidad o hacer carreras técnicas. En este modelo se generó riqueza y bienestar, y se desarrolló en el campo, en Colombia.
Y en Colombia tenemos 20 millones de hectáreas por trabajar. Reemplazar 320 mil hectáreas de coca requiere que se siembren 2.100.000 hectáreas de palma o caña de azúcar. Con ellas se producirá biodiesel o etanol, y con ese biodiesel o etanol se producirá SAF, el combustible sostenible para la aviación.
La generación de recursos de estos cultivos produce impuestos para la nación, vivienda, salud, educación y riqueza para los campesinos que antes sembraban coca. La tierra y el cultivo los campesinos los pagan con producción. Lo importante es moderar el pago del crédito para que éste se pague al ritmo de la producción.
Con esto sacaríamos al país de la dinámica de la economía ilícita, y produciríamos y trabajaríamos en paz. Este país será innovador, disruptivo y crecerá al ritmo que crecieron los países asiáticos en el momento de mayor dinamismo entre un 8 o 10% del PIB. En el campo está la gran opción de desarrollo agrícola e industrial de Colombia.
Por favor, unamos los colombianos para derrotar la coca, el narcotráfico, y de verdad tendremos un país completamente diferente.