Hemos llegado muy bajo en la administración pública en Colombia. El gobierno del presidente Petro da vergüenza. Nunca antes en este país había habido tantos funcionarios imputados por corrupción.
Uno de esos tantos es Pinturita, la representación más contundente de la decadencia de nuestra democracia. Pinturita, cuyo nombre responde a Daniel Quintero, llegó a la alcaldía de Medellín, generando una gran expectativa alrededor de lo que podía significar el arribo de una nueva generación a dirigir los destinos de una de las ciudades más dinámicas, innovadoras y disruptivas de Colombia. Llegó ese nuevo gobierno casi de la mano de la pandemia.
Inmediatamente la figura del nuevo alcalde emerge como el hombre de la evolución de los datos, la aplicación de la analítica en la toma de las decisiones en función de esos datos, decisiones que contribuirán a lograr una más efectiva administración de la salud en la ciudad. Todos esperábamos resultados de una administración pública moderna, en uno de los momentos más críticos vividos en el mundo. Y guau, los preliminares de la inteligencia artificial estaban llegando a la administración pública.
Cuatro años después, ¿qué pasó en Medellín? Y con el promisorio alcalde Pinturita, maltrató hasta la humillación una de las empresas más importantes públicas del país y de Antioquia. Pinturita, su equipo y sus proveedores forman parte por ahora de 43 imputaciones por presunta corrupción. Cuando ciudadanos escuchan estas cifras se preguntan, ¿se robaron la ciudad? Y muchos dicen, Quintero es un cínico.
¿Pero qué significa la palabra cínico? Dicho de una persona que actúa con falsedad o de vergüenza descaradas, el cinismo de Daniel Quintero es total. Con carita de yo no fui, inicia su carrera a la presidencia con una serie de actuaciones efectivas, como la de irrumpir en una isla peruana y enarbolar la bandera de Colombia en un acto de irresponsabilidad infantil, o interrumpir como si fuera un estudiante universitario inmaduro la asamblea de unos empresarios enarbolando una bandera que no era la colombiana, actos que le llaman la atención algunos del circo, pero que ya los colombianos en general están cansados de que los engañen, están cansados de la corrupción, están cansados del cinismo, están cansados de que instrumentalicen más a los pobres. A exfuncionarios como Pinturita, que se han robado los recursos de los impuestos del país, que han evitado que se construyan escuelas, puestos de salud, que han evitado reforzar la seguridad de la ciudad, tienen que juzgarse su equipo, los proveedores que se confabularon con ellos, deben ir a la cárcel, devolverle al estado lo que se robaron, no más corrupción, no más degradación, corrupción y degradación y como si nada, la fiscalía y la justicia tienen que prevalecer, el país está por encima de todo tipo de ideologización, por favor señores, actúan, defiendan a los más pobres y defiendan la democracia en este país.