Las negociaciones con los grupos al margen de la ley fracasaron en Colombia. Y estos procesos se agotaron.
Lo que expreso aquí, y lo que he expresado en esta campaña, no es producto del diseño de un discurso pasional que le permita a los colombianos recuperar la esperanza y creer que por fin se les está mostrando el camino de la salvación. No, es producto de mi vida, de mis resultados, de lo que he hecho. No es el discurso de un diseño elaborado y oportunista.
Estoy seguro que el dictador Maduro caerá y la caída de Maduro frenará a Petro y su sueño de una constituyente que lo reelija terminará. Y mientras el presidente colombiano termina su mandato, la paz total debe ser replanteada en el Congreso de la República porque día a día el conflicto crece y afecta a más del 30% de los municipios del país. En mi gobierno las fuerzas al margen de la ley se deberán someter.
No habrá negociaciones con estas bandas criminales. Esa alternativa se agotó. Los procesos de paz que hemos tenido en Colombia en los últimos 50 años han fracasado.
Si queremos vivir en una nación próspera y que genere oportunidades debemos ser conscientes que frente al delito estaremos en un estado de guerra. Protegeremos a los pueblos más atacados por la violencia. No permitiremos que las carreteras del país se sigan vulnerando los derechos de tantos campesinos y pequeños, medianos y grandes empresarios.
No permitiremos la interrupción de la movilización ni de las cargas. En las ciudades se protegerá la protesta, pero no se permitirá la interrupción de la movilidad de los ciudadanos. En síntesis, los derechos que protegeremos serán la de la mayoría de los colombianos y no los de unas minorías anárquicas que piden protección de los derechos humanos pero violándolos ellos permanentemente.
Ese desequilibrio y esos discursos se acabarán en mi gobierno para hacer lo que estamos planteando. Lo haremos sin gritar, sin descomponernos. Nunca hemos negociado con los delincuentes.
Tengo toda la autoridad y serenidad para apretar el puño y actuar en justicia con todo el carácter. Por supuesto, señores jueces, los tramposos, los ideologizados, los que están negociando la justicia estén seguros que tendrán que irse. Las mafias no prevalecerán.
Y colombianos, tendremos el país que mucha gente cree que no podemos tener. Haremos posible lo imposible. Colombia será grande.